Desde hace varios años, en colombia se ha venido presentando el fenómeno de la abstención, debido a que desde hace tiempo los políticos de turno no han llenado las espectativas de los colombianos. Como consecuencia de ésto, la mayoría del pueblo colombiano manifiesta su descontento no concurriendo a las urnas el día de elecciones, esto sería bueno si los abstencionistas fuéramos la mayoría, ya que esto obligaría al estado a programar nuevas elecciones y a proponer nuevos candidatos que presenten programas de gobierno que suplan las necesidades más sentidas del pueblo, pero los candidatos se han dedicado ha hacer procelitismo político con propuestas poco sustanciales que no llenan las espectativas en cuanto a inversión social, empleo, construcción de viviendas de precio económico que beneficien a las personas de bajos ingresos. La educación y la salud parece interesarles poco a los políticos.
La conservación del medio ambiente, el ingreso de capitales foráneos al país y el desarrollo científico. Hablando de los candidatos actuales, Juan Manuel Santos y Antanas Mockus, el primero, propone un programa de gobierno, continuista del gobierno de Uribe, la seguridad democrática que considera como principal elemento de su gobierno, que aunque es necesaria, descuida la seguridad en las ciudades consecuencia del bajo nivel de salarios y de miseria en que está inmersa la mayoría de las personas en este país. Santos propone además el incremento del empleo y facilidades de acceso a capitales extranjeros, no dice nada de la inversión social, de mejorar la salud, ni de incrementar las posibilidades de acceso a la educación. En síntesis es la prolongación del Uribismo. Si bien es cierto que Juan Manuel Santos es economista y tiene buen conocimiento del manejo estatal, también los colombianos estamos cansados de los tales falsos positivos con los cuales pretende el gobierno hacer pasar por guerrilleros a jóvenes humildes de estratos bajos que son asesinados por el estado para hacer creer que están combatiendo la guerrilla. Es incierto que el posible gobierno de Juan Manuel Santos proporcione mejores condiciones de vida a los colombianos. Lastimosamente, de los dos candidatos, es el más opcionado por la intromisión que desde el gobierno está realizando el estado a su favor.
En cuanto al candidato Antanas Mockus, intelectual y catedrático de gran trayectoría, con muy buena intención de educar y cambiar las costumbres de comportamiento y tambien de acabar con la corrupción de los políticos y empleados públicos que constantemente desangran el estado robando a más no poder los ingresos de la nación.
Desafortunadamente, a pesar de su gran preparación academica y de estar acompañado por los mejores alcaldes que ha tenido el país: Fajardo, Peñalosa y Lucho Garzón, no pudo enfrentarse a la maquinaria política existente. En su campaña, a pesar de sus buenas propuestas e intenciones de lograr un cambio en las costumbres de los colombianos, de incrementar el presupuesto para la educación, la salud y la seguridad, no pudo contrarrestar las propuestas de Santos ni sustentar las suyas por falta de conocimiento en el manejo de las leyes y del estado colombiano.
En los debates, no le fue posible sustentar sus propuestas con claridad y desafortunadamente tuvo contradicciones que finalmente determinaron una baja votación a su favor. Las constantes contradicciones produjeron desconcierto y duda, a pesar de que en las encuestas algunas veces salió favorecido.
viernes, 18 de junio de 2010
MINA LA COLOSA, EN CAJAMARCA TOLIMA
Es triste pensar, cómo la historia de la explotación aurífera en colombia no ha servido para nada. Los gobiernos, olvidan cómo las concesiones auríferas han sido nefastas, no han traído a las regiones sino miseria, destrucción del medio ambiente, envenenamiento de las fuentes hídricas y enfermedades para los moradores de las diferentes regiones donde se han entregado dichas concesiones para la explotación del oro, a países extranjeros.
Para mensionar unas pocas, tenemos la experiencia de la explotación minera de la CHOCO-PACIFICO en el chocó; ¿qué dejó dicha explotación para los chocoanos?. ¡miseria, hambre, enfermedades de la piel y la pobreza más absoluta!. Asi es como viven los chocoanos en estos días. ¿para qué sirvio la concesión?. Para empeorar su modo de vida.
¿Qué pasó con otras concesiones auríferas como las de: Marmato y Riosucio en Caldas, como las de Amagá y el Frontino en Antioquia?. Y otras, que no menciono puesto que no se trata de estas regiones sino de "LA COLOSA". ¿Qué dejaron las concesiones para estas regiones? miseria, hambre y todo lo demás que estas concesiones conllevan.
¿Qué pasa ahora con la explotación a cielo abierto que se realiza en Suares Cauca?.¿Qué ocurre con el daño que está causando la búsqueda de oro en la región de Zaragoza, en el Río Dagua que desemboca en el Pacífico?. Todo esto, no trae como consecuencia sino la destrucción del medio ambiente, de los conductos hídricos y todo lo demás que produce el uso del cianuro y del mercurio, ambas sustancias contaminantes y venenosas de las aguas en cualquier lugar.
En cuanto a la concesión que el gobierno está pensando otorgar a la multinacional ANGLO GOLD ASHANTI sin considerar ni recordar las consecuencias que concesiones anteriores han traído a las regiones antes explotadas. Allí, en LA COLOSA, rica fuente hídrica " la más importante para nosotros y para el medio ambiente", donde el medio, es casi virgen y no ha sido tocado, se corre el riesgo más grande que hasta la fecha se haya corrido en colombia.
La explotación a cielo abierto que se concederá a dicha compañia será funesto, no solo para la región del Tolima sino para todo el país, ya que no se está teniendo en cuenta que el cianuro vertido en las aguas va a desembocar al Río Magdalena, y que éste, a su vez va a contaminar el mar Caribe con el riesgo de acabar con toda la riqueza icteológica de las vertientes, los ríos y el mar. Es inconcebible que al gobierno le importe tan poco la conservación del medio embiente, la salud y el envenenamiento de las aguas de esa región. ¿Será qué podemos comernos el oro?.
¿Es justo, que a cambio de una suma irrisoria por la concesión mensionada, (veinte millones de dolares por año) se entrege la salud, el medio ambiente, el agua y el futuro de esta región?.Todo el oro del mundo no servirá para compensar el inmenso daño que esta concesión traerá para todos los colombianos y especialmente para el municipio de Cajamarca y desde allí, hasta Barranquilla y el Caribe. Se nota claramente, que al gobierno le importa un pepino despilfarrar las riquezas de nuestro país, la conservación del medio ambiente, la salud de los colombianos y el equilibrio ecológico.
Para mensionar unas pocas, tenemos la experiencia de la explotación minera de la CHOCO-PACIFICO en el chocó; ¿qué dejó dicha explotación para los chocoanos?. ¡miseria, hambre, enfermedades de la piel y la pobreza más absoluta!. Asi es como viven los chocoanos en estos días. ¿para qué sirvio la concesión?. Para empeorar su modo de vida.
¿Qué pasó con otras concesiones auríferas como las de: Marmato y Riosucio en Caldas, como las de Amagá y el Frontino en Antioquia?. Y otras, que no menciono puesto que no se trata de estas regiones sino de "LA COLOSA". ¿Qué dejaron las concesiones para estas regiones? miseria, hambre y todo lo demás que estas concesiones conllevan.
¿Qué pasa ahora con la explotación a cielo abierto que se realiza en Suares Cauca?.¿Qué ocurre con el daño que está causando la búsqueda de oro en la región de Zaragoza, en el Río Dagua que desemboca en el Pacífico?. Todo esto, no trae como consecuencia sino la destrucción del medio ambiente, de los conductos hídricos y todo lo demás que produce el uso del cianuro y del mercurio, ambas sustancias contaminantes y venenosas de las aguas en cualquier lugar.
En cuanto a la concesión que el gobierno está pensando otorgar a la multinacional ANGLO GOLD ASHANTI sin considerar ni recordar las consecuencias que concesiones anteriores han traído a las regiones antes explotadas. Allí, en LA COLOSA, rica fuente hídrica " la más importante para nosotros y para el medio ambiente", donde el medio, es casi virgen y no ha sido tocado, se corre el riesgo más grande que hasta la fecha se haya corrido en colombia.
La explotación a cielo abierto que se concederá a dicha compañia será funesto, no solo para la región del Tolima sino para todo el país, ya que no se está teniendo en cuenta que el cianuro vertido en las aguas va a desembocar al Río Magdalena, y que éste, a su vez va a contaminar el mar Caribe con el riesgo de acabar con toda la riqueza icteológica de las vertientes, los ríos y el mar. Es inconcebible que al gobierno le importe tan poco la conservación del medio embiente, la salud y el envenenamiento de las aguas de esa región. ¿Será qué podemos comernos el oro?.
¿Es justo, que a cambio de una suma irrisoria por la concesión mensionada, (veinte millones de dolares por año) se entrege la salud, el medio ambiente, el agua y el futuro de esta región?.Todo el oro del mundo no servirá para compensar el inmenso daño que esta concesión traerá para todos los colombianos y especialmente para el municipio de Cajamarca y desde allí, hasta Barranquilla y el Caribe. Se nota claramente, que al gobierno le importa un pepino despilfarrar las riquezas de nuestro país, la conservación del medio ambiente, la salud de los colombianos y el equilibrio ecológico.
EL NIÑO QUE LO APLASTO EL TRANSMILENIO
No es raro que en nuestro país del sagrado corazón de jesús ocurran estas cosas, que ocurren a diario y por las cuales el gobierno y las clases dirigentes no toman cartas en el asunto porque a nadie le interesa; es un pobre menos, es una persona que en el futuro no va a cuestionar el comportamiento de la clase dirigente, a la cual no le interesan sino sus bienes. Igualmente al gobierno y a las clases políticas dirigentes, les interersa tan poco la situación y el bienestar de las clases menos favorecidas que no se preocupan por presentar proyectos o legislar a favor de estas personas porque, disminuirían el presupuesto que ellos constantemente piensan cómo robárselo, cómo llenar sus arcas y enriquecerse cada día más.
Colombia es uno de los países más ricos del mundo no solo en biodiversidad sino en minerales y materias primas que son aprovechadas por países extranjeros a los cuales los gobiernos de turno entregan consesiones para explotar al máximo nuestras riquezas. Tenemos entregado al extranjero toda la producción y explotación del petróleo, la explotación hullera, la explotación aurífera y demás riquezas como la explotación de la madera que causa un grave daño ecológico, del cual ya estamos recibiendo las consecuencias.
No es justo que los pobres de este país tengamos que pagar por los estudios primarios y secundarios, aparte, de que en muchos lugares los niños tienen que caminar hasta dos y tres horas para llegar a una escuela que no encuentran cerca a su casa.
No es justo que los salarios irrisorios que recibe la clase obrera y los campesinos tengan que distribuirlos o gastarlos en transporte, uniformes y útiles escolares que en un gobierno justo, debiera proporcionar el estado.
La muerte de éste joven por el transmilenio, tan injusta, la cual ocurre solo porque este niño quería ahorrar el valor del pasaje, bien sea para disponer de dinero para su descanso o para los gastos de su familia, dinero que, podría ser utilizado para transporte de sus hermanos o para suplir alguna necesidad alimenticia en su hogar.
Es inadmisible suponer que un padre de familia tenga que gastar más del cincuenta por ciento de su salario, en transporte. Es inaudito que en colombia, nuestro bello país, tengamos que vivir en la miseria sin que al estado le importe un pepino que a diario la gente se muera de hambre, que la gente carezca de techo y que no tenga ni siquiera para el sustento diario y dinero para vestirse adecuadamente. Aunque el suicidio, no es justificable por ninguna razón, también es cierto que el estado de desesperación al que llegó el padre de éste niño, después de su muerte, sintiéndose culpable de ella, debe hacer pensar a los dirigentes del estado en que estas situaciones y tantas otras similares que ocurren a diario podrían evitarse suministrando un subcidio obligatorio que cubra el valor del transporte durante todo el período lectivo escolar, no solo para estudiantes de primaria síno para los de bachillerato.
Estas situaciones se podrían evitar proporcionando a los trabajadores y a los campesinos salarios dignos para evitar el estado casi de mendisidad en que vivimos la mayoría de los habitantes del pueblo colombiano.
Colombia es uno de los países más ricos del mundo no solo en biodiversidad sino en minerales y materias primas que son aprovechadas por países extranjeros a los cuales los gobiernos de turno entregan consesiones para explotar al máximo nuestras riquezas. Tenemos entregado al extranjero toda la producción y explotación del petróleo, la explotación hullera, la explotación aurífera y demás riquezas como la explotación de la madera que causa un grave daño ecológico, del cual ya estamos recibiendo las consecuencias.
No es justo que los pobres de este país tengamos que pagar por los estudios primarios y secundarios, aparte, de que en muchos lugares los niños tienen que caminar hasta dos y tres horas para llegar a una escuela que no encuentran cerca a su casa.
No es justo que los salarios irrisorios que recibe la clase obrera y los campesinos tengan que distribuirlos o gastarlos en transporte, uniformes y útiles escolares que en un gobierno justo, debiera proporcionar el estado.
La muerte de éste joven por el transmilenio, tan injusta, la cual ocurre solo porque este niño quería ahorrar el valor del pasaje, bien sea para disponer de dinero para su descanso o para los gastos de su familia, dinero que, podría ser utilizado para transporte de sus hermanos o para suplir alguna necesidad alimenticia en su hogar.
Es inadmisible suponer que un padre de familia tenga que gastar más del cincuenta por ciento de su salario, en transporte. Es inaudito que en colombia, nuestro bello país, tengamos que vivir en la miseria sin que al estado le importe un pepino que a diario la gente se muera de hambre, que la gente carezca de techo y que no tenga ni siquiera para el sustento diario y dinero para vestirse adecuadamente. Aunque el suicidio, no es justificable por ninguna razón, también es cierto que el estado de desesperación al que llegó el padre de éste niño, después de su muerte, sintiéndose culpable de ella, debe hacer pensar a los dirigentes del estado en que estas situaciones y tantas otras similares que ocurren a diario podrían evitarse suministrando un subcidio obligatorio que cubra el valor del transporte durante todo el período lectivo escolar, no solo para estudiantes de primaria síno para los de bachillerato.
Estas situaciones se podrían evitar proporcionando a los trabajadores y a los campesinos salarios dignos para evitar el estado casi de mendisidad en que vivimos la mayoría de los habitantes del pueblo colombiano.
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