No es raro que en nuestro país del sagrado corazón de jesús ocurran estas cosas, que ocurren a diario y por las cuales el gobierno y las clases dirigentes no toman cartas en el asunto porque a nadie le interesa; es un pobre menos, es una persona que en el futuro no va a cuestionar el comportamiento de la clase dirigente, a la cual no le interesan sino sus bienes. Igualmente al gobierno y a las clases políticas dirigentes, les interersa tan poco la situación y el bienestar de las clases menos favorecidas que no se preocupan por presentar proyectos o legislar a favor de estas personas porque, disminuirían el presupuesto que ellos constantemente piensan cómo robárselo, cómo llenar sus arcas y enriquecerse cada día más.
Colombia es uno de los países más ricos del mundo no solo en biodiversidad sino en minerales y materias primas que son aprovechadas por países extranjeros a los cuales los gobiernos de turno entregan consesiones para explotar al máximo nuestras riquezas. Tenemos entregado al extranjero toda la producción y explotación del petróleo, la explotación hullera, la explotación aurífera y demás riquezas como la explotación de la madera que causa un grave daño ecológico, del cual ya estamos recibiendo las consecuencias.
No es justo que los pobres de este país tengamos que pagar por los estudios primarios y secundarios, aparte, de que en muchos lugares los niños tienen que caminar hasta dos y tres horas para llegar a una escuela que no encuentran cerca a su casa.
No es justo que los salarios irrisorios que recibe la clase obrera y los campesinos tengan que distribuirlos o gastarlos en transporte, uniformes y útiles escolares que en un gobierno justo, debiera proporcionar el estado.
La muerte de éste joven por el transmilenio, tan injusta, la cual ocurre solo porque este niño quería ahorrar el valor del pasaje, bien sea para disponer de dinero para su descanso o para los gastos de su familia, dinero que, podría ser utilizado para transporte de sus hermanos o para suplir alguna necesidad alimenticia en su hogar.
Es inadmisible suponer que un padre de familia tenga que gastar más del cincuenta por ciento de su salario, en transporte. Es inaudito que en colombia, nuestro bello país, tengamos que vivir en la miseria sin que al estado le importe un pepino que a diario la gente se muera de hambre, que la gente carezca de techo y que no tenga ni siquiera para el sustento diario y dinero para vestirse adecuadamente. Aunque el suicidio, no es justificable por ninguna razón, también es cierto que el estado de desesperación al que llegó el padre de éste niño, después de su muerte, sintiéndose culpable de ella, debe hacer pensar a los dirigentes del estado en que estas situaciones y tantas otras similares que ocurren a diario podrían evitarse suministrando un subcidio obligatorio que cubra el valor del transporte durante todo el período lectivo escolar, no solo para estudiantes de primaria síno para los de bachillerato.
Estas situaciones se podrían evitar proporcionando a los trabajadores y a los campesinos salarios dignos para evitar el estado casi de mendisidad en que vivimos la mayoría de los habitantes del pueblo colombiano.
viernes, 18 de junio de 2010
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